Razón 1: contaminación cruzada
Según la Organización Panamericana de la Salud, la contaminación cruzada ocurre cuando microorganismos patógenos se transfieren de una superficie a otra a través de las manos, utensilios, esponjas, toallas o superficies de la cocina.
Cuando lavas el pollo crudo, el agua puede salpicar y transportar bacterias invisibles hacia encimeras, fregaderos, utensilios u otros alimentos ya cocidos o listos para el consumo. Este es uno de los principales motivos por los que no se debe lavar el pollo, ya que aumenta considerablemente el riesgo de contaminación cruzada en la cocina.
Razón 2: intoxicación alimentaria
Otra razón clave por la que lavar el pollo es malo es el riesgo de intoxicación alimentaria. Al lavarlo, el agua puede salpicar y esparcir partículas microscópicas que contienen bacterias como la Salmonella, Campylobacter y Clostridium perfringens. Estas bacterias pueden causar síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, fiebre y malestar estomacal. En casos más graves, la intoxicación alimentaria puede llevar a complicaciones severas, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados, niños pequeños y adultos mayores.
Es importante aclarar que no es necesario lavar el pollo para eliminar bacterias. Cocinarlo correctamente a una temperatura interna segura (alrededor de 75 °C) es suficiente para destruir cualquier microorganismo peligroso.
Razón 3: pérdida de nutrientes y calidad
Lavar el pollo no solo puede ser peligroso para nuestra salud, sino que también puede afectar la calidad y los nutrientes del alimento. Cuando enjuagamos el pollo, perdemos parte de su contenido nutricional, como proteínas y vitaminas. El contacto con el agua altera la textura de la carne y puede hacer que el pollo quede más seco al cocinarlo. Por eso, desde el punto de vista culinario y nutricional, el pollo no se lava antes de prepararlo.
Algunas recomendaciones que debes seguir para manipular el pollo
En lugar de lavar el pollo, sigue estas recomendaciones para una correcta manipulación:
- Lávate las manos: antes y después de manejar el pollo crudo, es esencial lavarse bien las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Esto ayuda a eliminar cualquier bacteria presente en la piel y evita la propagación de contaminantes a otros alimentos o superficies.
- Usa utensilios y tablas de cortar: utiliza utensilios de cocina y tablas de cortar separadas para el pollo crudo y otros alimentos, especialmente aquellos que se consumen crudos, como frutas y verduras. Esto evita la contaminación cruzada y reduce el riesgo de propagación de bacterias.
- Almacena adecuadamente: al refrigerar el pollo crudo, asegúrate de mantenerlo en un recipiente o bolsa hermética para evitar que los jugos del pollo entren en contacto con otros alimentos en el refrigerador. Esto ayuda a prevenir la contaminación cruzada y mantiene los alimentos seguros.
Estas prácticas son mucho más efectivas que lavar el pollo y reducen significativamente el riesgo de contaminación y enfermedades.